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Las saunas BH SHIATSU emplean rayos infrarrojos de largo alcance, los mismos que nos llegan del sol con el permiso de la atmósfera, un tipo de luz que el ojo humano no alcanza a visionar pero que se siente en forma de calor.
Concretamente, los infrarrojos de las saunas BH SHIATSU se mueven en una franja de luz segura con longitudes de onda de 5,6-15 micrones y destacan por favorecer un proceso de absorción resonante sobre las células, produciendo oxígeno para una buena respiración, activando la circulación de la sangre y nuestro metabolismo.
Los beneficios del calor infrarrojo contribuyen a la pérdida de peso porque estimula el proceso metabólico de los órganos vitales y de las glándulas endocrinas, lo que se traduce en una pérdida sustancial de calorías en cada sesión de sauna. Media hora de sauna tiene un consumo calórico similar a diez kilómetros de carrera.
Los rayos infrarrojos de largo alcance tienen un efecto vasodilatador sobre los vasos sanguíneos periféricos, trayendo oxígeno a las articulaciones y extremidades, lo cual acelera la curación de desgarros y distensiones musculares, alivia el dolor y reduce el tiempo necesario para que el cuerpo se recupere de las heridas.
Durante la transpiración en una sesión de sauna estamos echando una mano a nuestro hígado y aparato digestivo en la labor de eliminación de desechos. No es de extrañar que a la piel a menudo se le conozca como 'el tercer riñón', pues puede asumir un 30% de la detoxificación.
Una sesión de sauna por infrarrojos antes de recibir un masaje contribuye decididamente a aliviar el stress acumulado del usuario y crear una sensación general de relajación. Todo ello favorece una distensión del tejido muscular, premisa básica para que la sesión posterior de masaje sea más efectiva y profunda.
La sauna por infrarrojos activa el ritmo cardiaco y la circulación sanguínea, un punto vital para mantener la buena salud. El ritmo de nuestro corazón se vigoriza a medida que fluye más sangre de los órganos internos hacia la epidermis, sin aumentar por ello la presión sanguínea.
Gracias a la elevación de la temperatura corporal que se provoca mediante la sesión de sauna, nuestro organismo aumenta la producción glóbulos blancos, lo cual frena el avance de determinados virus y bacterias. Es por ello que el tratamiento mediante calor infrarrojo de largo alcance es una buena medida preventiva contra enfermedades.
El organismo necesita liberarse de las toxinas, bien sean exógenas (ej: el alcohol o tabaco), endógenas (ej: las producidas por una infección) o autógenas (ej: las generadas por nuestra propia constitución y temperamento).
A todos nos gusta lucir una piel sana, y la terapia de sauna por infrarrojos, gracias al aumento circulatorio que provoca, hace que se lleven grandes cantidades de nutrientes a la piel, dotándola así de un tono y textura muy saludables. Igualmente, la terapia por infrarrojos de largo alcance realiza una suave limpieza de nuestra piel.
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